Marzo 2025
Andrés Torres Aragón
Esta será la última generación en la historia de la humanidad que tenga la posibilidad de generar empleo exclusivamente con seres humanos. Empezaremos a ver una fuerza laboral digital, proveniente del fenómeno mundial de la Inteligencia Artificial, representada en software e incluso robots que permitan generar productos y prestar servicios.
Pero, ¿cómo se define este nuevo concepto de fuerza laboral digital (digital workforce)? Veamos: “son robots de software capacitados para pensar y actuar, así como para analizar las tareas que se les ha encomendado realizar, tal como lo hacen las personas.” Por otro lado, se indica que “La fuerza laboral digital es un conjunto de robots virtuales que realizan tareas de forma automatizada. Se basa en tecnologías como la inteligencia artificial (IA), el aprendizaje automático y la automatización robótica de procesos (RPA).”
Las anteriores definiciones implican que la FLD ayuda a las empresas a:
- - Ahorrar tiempo y recursos.
- - Mejorar la productividad.
- - Aumentar la satisfacción del cliente.
- - Aumentar la eficiencia en los procesos de negocios.
- - Obtener una ventaja competitiva.
- - Eliminar riesgos de enfermedades laborales y accidentes de trabajo.
- - Reducir riesgos jurídicos de revisión de órganos de control como el MinTrabajo, UGPP y otros.
Sin embargo, no encontramos normatividad en el Código Sustantivo del Trabajo que regule la materia de la FDL. Por el contrario, existe aún una zona gris de cómo utilizar esta situación para generar mayores recursos a la sociedad. Pensemos que, si una empresa utiliza robots para desarrollar sus productos o generar servicios, estos podrían ser sujetos de aportes al sistema de protección social para generar una sociedad más justa y equitativa, es decir, la existencia de parafiscales por el uso de la tecnología que genera Fuerza Laboral Digital.
De igual manera, se debe contemplar la denominada “Renta Básica Universal”. Esta situación puede ayudar a sobreponer a una sociedad que será reemplazada en diferentes puestos de trabajo por la tecnología, a tal punto que puede ser el punto de partida para que las personas tengan un ingreso básico que les permita desarrollar las habilidades y competencias para mejorar cada aspecto de la sociedad sin preocupaciones económicas ante necesidades básicas.
Consideramos que el Congreso de la República debe ser el órgano colegiado encargado para reglamentar la Renta Básica Universal y preparar el camino justo de la Fuerza Laboral Digital, siendo estos los dos pilares sobre los cuales se debe construir el futuro de una sociedad más libre y equitativa.
Según el Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial, se proyecta un aumento neto de 78 millones de empleos para 2030, a pesar de la desaparición de 92 millones de puestos de trabajo debido a las transformaciones tecnológicas y la automatización. Este cambio refleja una dinámica compleja para la cual tanto los gobiernos como el sector privado deben prepararse.
Sectores como la ciencia de datos, la inteligencia artificial (IA), la ciberseguridad y la sostenibilidad se proyectan con crecimiento exponencial, mientras que las ocupaciones relacionadas con la administración tradicional y las tareas manuales se proyectan con una disminución considerable. Este panorama pone en evidencia la necesidad de una adaptación efectiva a las nuevas demandas del mercado laboral, que requiere de una fuerza laboral flexible y capacitada para enfrentar los desafíos de la automatización y la digitalización.
En cuanto a las habilidades necesarias para este futuro, el reporte subraya que las competencias clave en 2025 estarán marcadas por la capacidad cognitiva y emocional. La habilidad más destacada será el pensamiento analítico, lo que refleja la creciente importancia de la toma de decisiones informadas y basadas en datos en todos los sectores. A esta le siguen la resiliencia, la flexibilidad y la agilidad, habilidades que serán esenciales para adaptarse a un entorno laboral cada vez más disruptivo.
Un informe de LinkedIn (2023) reveló que las habilidades relacionadas con la inteligencia artificial, análisis de datos y sostenibilidad han aumentado un 35% en demanda en los últimos dos años. Además, las habilidades blandas como la resiliencia y la adaptabilidad también están ganando importancia.
Para 2030, las habilidades que se demandarán con más fuerza incluyen aquellas relacionadas con la tecnología, destacándose el uso de la IA y el Big Data como la habilidad más demandada, reflejo de la acelerada adopción de la inteligencia artificial y el análisis de grandes volúmenes de datos.
Desde el impacto de la tecnología y la automatización, hasta los cambios demográficos y la creciente importancia de la diversidad e inclusión en el lugar de trabajo. También exploraremos las nuevas habilidades y demandas educativas, las tendencias de contratación, y el equilibrio vida-trabajo.
Conclusiones
En resumen, la fuerza laboral digital (FLD) representa un cambio significativo en la manera en que se generan productos y servicios, impulsado por la inteligencia artificial y la automatización robótica de procesos. Este fenómeno trae consigo múltiples beneficios para las empresas, como el ahorro de tiempo y recursos, la mejora de la productividad y la satisfacción del cliente, así como la reducción de riesgos laborales y jurídicos.
Sin embargo, la falta de normatividad en el Código Sustantivo del Trabajo para regular la FLD plantea desafíos importantes. Es crucial que se establezcan marcos legales que permitan aprovechar esta situación para generar mayores recursos a la sociedad, como la implementación de parafiscales por el uso de tecnología que genera fuerza laboral digital. Además, la Renta Básica Universal se presenta como una solución viable para mitigar el impacto de la automatización en el empleo y garantizar un ingreso básico a las personas, permitiéndoles desarrollar habilidades y competencias sin preocupaciones económicas.
Desde el impacto de la tecnología y la automatización, hasta los cambios demográficos y la creciente importancia de la diversidad e inclusión en el lugar de trabajo, es evidente que el mercado laboral está en constante evolución. Las nuevas habilidades y demandas educativas, las tendencias de contratación y el equilibrio vida-trabajo son aspectos que deben ser considerados para adaptarse a este entorno cambiante.
Referencias: