La transformación de las relaciones laborales ha modificado progresivamente
la forma como las organizaciones conciben la remuneración y la manera como
los trabajadores valoran su vínculo con el empleador.
El salario continúa siendo el principal elemento económico de la relación laboral.
Sin embargo, la capacidad para atraer, reconocer y retener talento depende actualmente
de un conjunto más amplio de factores, entre ellos la compensación variable,
los beneficios extralegales, las oportunidades de desarrollo, la flexibilidad,
el bienestar, el reconocimiento y las condiciones asociadas a la experiencia laboral.
En este escenario ha adquirido especial relevancia el denominado
salario emocional, entendido desde la gestión humana como el conjunto
de elementos no estrictamente monetarios que incrementan el valor percibido
por el trabajador dentro de la relación laboral.